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¡Ay! Los limones...

Me regreso, meto 19 limones de cáscara delgadita en una bolsita de esas biodegradables y me encamino a la caja.
El almacén, vacío y escojo una caja sola, en la que atiende una ñora equis.

-"buénastardes"
-"stardes"

¡Plip!

-"sietesesenta, ¿redondea?"
-"no".
Doy 10 varos y me da 40 centavos de cambio. Yo que vivo en una dimensión alterna no me fijo y me voy caminando despacito, en la pendeja.

De repente el chispazo y saco el recibo, lo checo y giro en mis talones para regresar igual, despacito.

Hay tan poca gente que la mona me ve perfecto, y al verme regresar, pasa saliva.

-"señorita, me faltan 2 pesos".

Así nomás los saca y me los da.
Obvio ni gracias dije, porque, ¿no es cagante ser víctima de la delincuencia organizada?

Me regreso pensando ¿cuántas veces hará eso al día? ¿Valdrá la pena ir a decirle al gerente? Quejarse, pues...

No sé. Ya hace hambre y es tarde.

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Y no es que se los esté dando a desear, o que de plano les esté haciendo albergar falsas ilusiones, pero #dicen que ya llegó, ya está aquí, el único, incomparable...

 

Bueno, ustedes saben quién.

En eso, los dejo con esta, de domingo en lunes.

 

 

Temporal Distortion from Randy Halverson on Vimeo.

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Las siguientes son algunas de las razones por las que jamás me iría de México a vivir a otro país:

  1. La gente.
  2. El clima (aunque en días como hoy...).
  3. El desorden ordenado en el que se vive.
  4. La comida.

¿Cómo entender la hora de la comida sin chile, cebolla, y limón?

Si, cómo no.
El fua grá: delicioso, sublime.
Las ostras Rockefeller: uf.
Pato laqueado: yes plis.

Pero a ver, ¿cuántos domingos sin barbacoa o carnitas aguanta el alma? ¿cuántos días puede uno estar sin tamales de verde o rajas? ¿sin sopes y huaraches?

No. No voy a ningún lado.

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Se apareció el genio y me dijo: "Aquello que me habías pedido está listo, ya terminaron la obra del segundo piso del periférico". Uf. Escuchar eso me hizo el hombre más feliz de la tierra, o al menos de Izcalli y sus alrededores.
Brinque, flipé, lloré y cuando me iba a arrancar con el eskimbombori, me dijo: "lo único malo, es que, como no me pediste que quitara el tráfico a la bajada, pues falto eso".

Heme aquí en la fila para incorporarme. Gracias genio.

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Para todos aquellos fanes de la pocilga que desesperan porque su escritor favorito, el Señor de la palabra, mejor conocido como El chanchopensante, también conocido como Ivanius ha decidido tomarse unas merecidas vacaciones; no es amenaza, pero seguiré usurpando su lugar.

Eso y recordarles que las "juntas" en lunes –o en martes cuando la semana empieza en martes– son uno de los cánceres de la humanidad. Digo, ¿no habrá manera de empezar a explorar opciones como Skype, e-mail, twitter, o de plano telepatía?

De lengua

Yeah, me siento totlamente espurio y sucio.

Salud.

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NOTA AL AMABLE LECTOR: no podrá usted (se lo aseguramos) disfrutar el siguiente artículo sin antes haber visto *completo* el video.

Gracias.

~*~*~*~*~*~*~*~

15 de diciembre 2011, 7pm, México, D.F.
Con ya algunos tintos corriendo por mi sistema, me llama el maistro de ceremonias:

"Y ahora con ustedes, Bob-Alberto, Harris-Estrada... Que nos va a cantar 'El triste'.
¡¡¡CLAP CLAP CLAP CLAP CLAP!!!"

Volteé a ver al respetable, compuesto en su mayoría por gente borracha y entre risas y caras de incredulidad, que me arranco:
"Qué triste fue decirnos adiós
cuando nos adorábamos más,
hasta la golondrina emigró
presagiando el final...."

Berreé, grité, modulé, susurré y microfoneé como una diva y al final, atropellando al maistro de ceremonias, terminé envuelto en una ovación de pie con la cara a las luces, y diciendo mil y un gracias.

Pota.
Quedé coronado como "El Rey del Karaoke"... pero ¿recuerdan a Juanito Farías? Así, pero con menos cara de chango.
Pa pronto: quedé en tercer lugar, fuera de los VeTePés que se rifaban ahí, con otro áipod para mi impúdica colección.

El karaoke, las borracheras, las netas, el trabajo, los libros, las revistas, los amigos, los encuentros tuiteros, el tuiter, el feis, la gente, las aglomeraciones, el tráfico, Izcalli, Chiluca, las promesas, los desencuentros, las rupturas, las reconciliaciones, las carreras, los entrenamientos, el maratón...

En estos casi quince meses que me he alejado de la pocilga, esas palabras acá tan simplemente escritas reseñan en parte en qué he estado metido.
Regreso porque uno siempre regresa a casa. Que ¿qué voy a hacer? pues sepa –a ciencia cierta–; lo que sí, le copiaré a Diana con lo de su cocodrilo, y postearé no tan largo como mi compañero de fórmula, ni tan poco como en el tuiter.

Nos vemos, respetable público lector de la pocilga.

Alberto, o @estradalberto pa los cuates.

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Cuando Sumiko se asomó a lo que quedaba de la calle, vio el único semáforo que quedaba en pie parpadeando en rojo.

El polvo de las construcciones caídas ocultaba la luz del sol, y le pareció muy raro que podía ver el disco completo sin necesidad de entornar los ojos. Era como el eclipse que le había tocado ver cuando niña.

Recordó fugazmente aquel lejano día de 1936 en el que gente de todos lados vino a presenciar tan impresionante evento. La tristeza la embargó, porque ahora Kitami, su querido pueblo estaba destruído completamente.

Como pudo, trató de incorporarse, pero estaba atrapada entre los escombros del patio de su casa.

"Al menos es madera" musitó.

En la lejanía, un chirriar metálico se anunciaba cada vez más cerca.

Y el retumbar.

La piel se le ponía de gallina de saberse tan minúscula y sin esperanzas ante aquella amenaza. Lo poco que había quedado en pie, se tambaleaba cada vez más.

TROOOOMMMM - SQUEEEEEK - TROOOOMMMM

Podía sentirlo.

Era el fin.

Pasó saliva y otra vez el recuerdo.

Minoru ofreciéndole el té en aquel bello atardecer de primavera. Justo ahí, donde ahora había ruinas y destrucción.

La fuente.

El puente.

"Minoru, falta poco para que nos veamos…"

SQUEEEEEK

Cuando reaccionó, lo tenia justo encima de ella.

Era un angel monumental.

Redondo.

Negro como la noche.

Otra vez el recuerdo. El señor Makita, su maestro de física hablando de la antimateria y los hoyos negros. De la nada. Ahora que la tenía enfrente, no sintió miedo; solamente paz.

Iba a entonar aquel canto sintoísta "cruzando el río" cuando el estrépito la volvió a la realidad.

Los restos de su casa, volaron arrastrados por el ímpetu endiablado del EVA tacleando al angel quienes en su desenfrenada carrera hicieron ahora un surco en lo que quedaba de su manzana.

Macabramente, Sumiko, tenía asiento de ring-side en este combate de sumo monumental.

El angel se incorporó de forma casi mágica volteando sus interiores hacia afuera y mutando entre chirridos y rasguños de metal.

El EVA empuñó su espada y esperó.

Pasaron diez, quince, cincuenta segundos y todo era silencio. El Angel se quedó inmovil y empezó a cambiar de color.

Sumiko sintió una estática muy fuerte que la hizo recordar a su abuelo; y sus relatos sobre la explosión en Nagasaki.

FFFFFFFFFFFFFTTTTTTTTTTTTTT

El aire se hacía cada vez más denso; Sumiko no podía respirar. La boca le sabía a metal.

FFFFFFFFFFFFFTTTTTTTTTTTTTT

"Minoru"

La explosión atómica voló completamente Kitami y las dos montañas que lo rodeaban.

Bzzzzz…frrrttt… BZZZ!!!

-"¿Misato? ¿me escuchan en la base…? ¿Hola? ¿HAY ALGUIEN AHÍ?"


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Y siguiendo con esta ondita emanada del tuíter, les dejo esta #tiraalvapor que chingao, se nota cuando estoy en las mismas... se parece harto a aquel memorable post 100 y a otro hecho por el buen @tebin pero -Chale, de nuevo las explicacioncitas- ya sabrá alguno de ustedes cómo soy. Ni modos.

Marrrrano hasta el fin.

#tiraalvapor #cuentoalvapor

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