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Chispazos Corriente

El robormiga.

¡Ay! Los limones…

Me regreso, meto 19 limones de cáscara delgadita en una bolsita de esas biodegradables y me encamino a la caja.
El almacén, vacío y escojo una caja sola, en la que atiende una ñora equis.

-“buénastardes”
-“stardes”

¡Plip!

-“sietesesenta, ¿redondea?”
-“no”.
Doy 10 varos y me da 40 centavos de cambio. Yo que vivo en una dimensión alterna no me fijo y me voy caminando despacito, en la pendeja.

De repente el chispazo y saco el recibo, lo checo y giro en mis talones para regresar igual, despacito.

Hay tan poca gente que la mona me ve perfecto, y al verme regresar, pasa saliva.

-“señorita, me faltan 2 pesos”.

Así nomás los saca y me los da.
Obvio ni gracias dije, porque, ¿no es cagante ser víctima de la delincuencia organizada?

Me regreso pensando ¿cuántas veces hará eso al día? ¿Valdrá la pena ir a decirle al gerente? Quejarse, pues…

No sé. Ya hace hambre y es tarde.

By Alberto

Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.

Claro, es de Huidibro.

3 replies on “El robormiga.”

¿Va al Súper o a La Comer? Yo no redondeo y siempre reviso mi cambio porque uno nunca sabe.

¡Póngase trucha mi estimado!

Ahora caigo que yo nunca reviso mis cambios, pero si me sali una vez con una pasta dental entre el brazo, y el detector ese que hay en las entradas y salidas ni sono. Me di cuenta hasta que me subi al coche (plop)

Yo, voy al guolmar, pero en esta ocasión tuve que ir a la comer, y mire usté lo que pasó Malquerida.

Salú, Natali, y no se olvide por favor de checar sus cambios al salir del estanquillo, del super, o de los tamales, acuérdese de este escrito.
Y de la pasta de dientes no se sienta mal, porque “ladrón que roba a ladrón…”

Salú a ustedes.

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