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II. Manuscrito restaurado en una pocilga

pingu_sepia1El carbono 14 proporciona datos irregulares debido a que los escombros rompieron la vasija que contenía los rollos de pergamino, pero el análisis de la ceniza de cedro y los fragmentos de barro permite suponer que corresponden, aproximadamente, al primer siglo de nuestra era. Así comienza el texto:

“Dicen que nací, como mis antepasados, en el cautiverio de las criaturas extrañas. Mis primeros meses de vida transcurrieron en los helados sótanos de un palacio que se derrumbó años después en el Terremoto de la hora Nona. A esa y otras circunstancias luego afortunadas debo mi color, que es negro bajo techo y pardo a la sombra, aunque algunos dicen que resulta cobrizo bajo el sol (…)".

Esta interesante característica parece tener varias interpretaciones. Una fuente dice:

“Quizás uno de cada 50,000 pingüinos de casi todas las especies nace con plumaje de color café, más bien cobrizo, en lugar del negro característico. Estos pingüinos son llamados Isabelinos, posiblemente en referencia a la archiduquesa Isabel de Austria, de quien se decía que había prometido no cambiarse de ropa hasta que su marido no consumara la toma de Ostende, que le llevó tres años”. (Wikipedia, 2007)

A su vez, nuestro protagonista ofrece, al continuar la narración, una interesante teoría:

“Mi padre me enseñó a recostarme en la arcilla fresca del piso, y con el tiempo aprendí, jugando con los cerdos, a construirme corazas de tierra. Las mujeres que nos cuidan, algunas de ellas alfareras, descubrieron que las propiedades aislantes de mis plumas refuerzan las bondades del barro cocido, así que en cada época de muda las recolectan. Las vasijas de barro y pluma conservan fresco su contenido por mucho tiempo, ya sean granos, harina o hasta la masa del pan”.

Los datos hoy disponibles no permiten saber cuál explicación es la correcta, en parte por las continuas modificaciones que sufre la enciclopedia virtual, y en parte por lo fragmentario de nuestro manuscrito. Este investigador, sin embargo, se inclina por la asepsia. (continuará)

Imagen: Interpretación "paleográfica" de una ilustración en el manuscrito (gracias, FotoMadrina).

12 thoughts on “II. Manuscrito restaurado en una pocilga

  1. marichuy

    “Mi padre me enseñó a recostarme en la arcilla fresca del piso, y con el tiempo aprendí, jugando con los cerdos, a construirme corazas de tierra"

    Ivanius

    Acabo de dar con razón de la presencia de un Pingüino en esta historia, jeje.

    Muy interesante el dato: uno de c/50 mil pingüinitos, pueden nacer con plumaje café. Me gustaría ver uno.

    Abrazos emplumados (que no emplomados)

    Reply
  2. Ivanius

    Pelusa: Y entonces.... llegará el siguiente capítulo.

    ---

    Mr. 7w7: This penguin could teach John Rambo something.

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    Marichuy: Habrá que esperar a ver si se asoma. Abrazos plumíferos.

    Reply
  3. Ga

    OK, lo logró, la curiosidad por esto del pingüino me tiene en vilo, sobre todo porque recuerdo cuando en El libro de Manuel el pingüino era lo importante. Un abrazo posadero.

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  4. Pelusa

    Lo se... pero me pasa como con esos libros que me leo de una sentada... Quisiera seguir pasando paginas, pero no tengo mas remedio que esperar hasta la proxima entrega...
    Creo que hubiera sido una pesima lectora de folletines!
    Besos!!

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  5. Ivanius

    GA: Comentario, elogio e invocación. Ante eso, sólo cabe el sonrojo. Abrazo triple, ya sabe.

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    Pelusita: Moderación y paciencia, dice Lou-Sin. Pero también me lo dice a mí. Besos impacientes.

    Reply
  6. Paloma

    Y porque viene muy a cuento: ¡qué cerda era la archiduquesa! Que su costumbre no ensucie el nombre ni el prestigio de los pinguinos.

    No sé por qué pero esto me suena a un piscolabis (y no se piense en el sentido mexicano, sino en el coloquial) de Umberto Eco, los rollos del Mar Muerto, la Guerra de los Pasteles y National Geographic. Sin embargo, me suene como me suene, el hecho es que este pinguino ya se ganó toda mi atención y el corazón... esperemos que su marcha no sea lenta porque, como dice Pelusa, los folletines no coinciden con nuestro ritmo un tanto vertiginoso. Pinguibesos y seguimos la pista de las crónicas con mucho interés desde estas tierras frías que francamente calan por la ausencia del plumaje, ¡qué diría Díaz Mirón!

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  7. jess

    "Criaturas extrañas".... recordé una rola antigua de Laura Branigan "all the night is my world... you take myself, you take my selfcontrol"... o algo así era lo que mamufa escuchaba cuando yo era pequeña.... Ella escuchaba esa rola y yo veía el salero de la mesa del comedor... y recordaba aquél primer salero que mi papufo me regaló de un viaje, el cual tenía forma de pingüino y fue roto abruptamente por mi hermana menor.. snif.....

    Me gustan, me gustan los pingüinos caray!!
    Son tan elegantes y tiernos a la vez!!

    Abrazos Ivanius!

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  8. Ivanius

    Paloma: muy lenta no será, y acabará justo a tiempo, ya verás. Chanchibesos.

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    Jess: Allí está el cíclope, ¿qué no?

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    Malquerida: Pásale pues. 🙂

    Reply

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