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#cuentosalvapor

Pizpireta cucaracha y la lechuga de Troya

En cierto anónimo local atrás del mercado del barrio, una variada colección de insectos organizaba juegos y competencias en el bote de la basura. Tita, en cambio, prefería recorrer pacientemente la huerta, escondiéndose siempre de los humanos que la cuidaban.

Aunque los demás insectos –pipioles, cochinillas y cucarachas, especialmente una muy joven y pizpireta– la consideraban lenta e insulsa, ella no hacía caso; así llegó a conocer todo aquel rectángulo de pasto, flores y tierra, arrastrándose pacientemente. Sus amigos presumían de aventureros porque a veces hallaban en el bote cosas sorprendentes (como un zapato, un trozo de cable o un boleto de cine) pero no había mucho qué comentar en esa esquina, que sólo tenía piso de cemento y dos letreros: “Orgánicos” e “Inorgánicos”… además, Tita era la única que sabía leer, no porque los demás fueran tontos, sino porque ella contemplaba todo –especialmente las cajas de cereal– antes de comerlo.

Un día, junto a los desechos orgánicos, alguien dejó una caja de cartón que emanaba apetitoso olor a podrido. La marabunta (encabezada por la cucaracha pizpireta) decidió atacar una mancha húmeda en el frente. Mientras tanto, de Tita (a quien asustaban las aglomeraciones) ni señales.

A la mañana siguiente, la población de insectos en pleno había desaparecido junto con la caja de lechugas envenenadas que los exterminadores pusieron para acabar con las plagas. Eso salvó el local, para alivio de doña Cuca, su orgullosa y también pizpireta propietaria.

¿Pero qué pasó con Tita? Por huir de las aglomeraciones y evitar las burlas de sus compañeros, se había escondido junto a la parte trasera de la caja; así, royendo una esquina, descubrió el bote de veneno con que habían rociado a las lechugas.  Como ella sólo masticó un poco de cartón (pero nada de lechuga), el veneno la hizo vomitar, y decidió quedarse en cama.  De esa manera, oculta en su crisálida, Tita escapó a la matanza y, llegado el momento, se convirtió en mariposa. Entonces fue libre para saciar sus ansias de exploradora, mucho más allá de ese pequeño rectángulo de pasto, tierra y flores.

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Corriente

Rincones Insólitos: El Bardo del tuít

Aunque me divierte, tuíter no logra convencerme del todo, por la misma razón de exigencia y falta de tiempo que le achaco a féisbuc. Sin embargo, aparte del diálogo con algunos ilustres amigos de la granja (gracias al #cuentoalvapor), a veces es posible encontrar cosas interesantes.

Esta no la esperaba: Romeo y Julieta en tuíter. Una iniciativa (nada menos) de la Royal Shakespeare Company que, sin saberlo, le copia a cierta historia en capítulos de #sietepalabras, conocida por aquí hace algunos ayeres.

Shakespeare y @estradalberto: Bard Brothers.

Cosas veredes, @chanchopensante.

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Corriente Marranadas

Antes del vapor, el agua

Entre atisbos de agitación primaveral llega mi turno de marzo en Escribidores y Literaturos.

Caligrafía efímera. En ocasiones hay mucho que contar… aunque no lo parezca.

Hablando de eso; les tengo un AVISO PARROQUIAL. Trascendió esta semana un avistamiento inesperado en otras regiones del ciberinframundo que sólo es posible describir a medias con aquella canción de Dumbo. Lo que nunca vi ni esperé ver: a dos chanchosocios tuitear. Se teme que tenga consecuencias, aunque no existe aún mayor información.

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Corriente

Cuernitos con mantequilla

O “cruasanes”, como me dijo alguien. Ese es el punto de partida para mi relato de febrero en Escribidores y Literaturos.

Junto con el sol. A ver si así se quita un poco el peso de este clima, que entre la lluvia, el viento y otros caos por poco nos quedamos a oscuras.

Conste que no estoy hablando de política. Porque ese lenguaje, últimamente o casi siempre, es puro quejido. Shhhh.

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Corriente

Más aprendizaje musical

El cuento de los tres cerditos y el lobo feroz. Una memorable (aunque algo dispareja) versión en español y la “prueba” de que en el otro mundo TIENE que haber música… no necesariamente de arpa.

La versión original en inglés aquí.

AVISO PARROQUIAL

Muy pronto, en esta pocilga, un Especial de Findeaño que seguramente no se le habría ocurrido a Dickens.

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Corriente

Sin foco ahorrador

escrabelmirrorYa casi se acaba el año, pero hay que consumir noviembre: penúltima aparición de Ivanius este ceronueve en Escribidores y Literaturos.

A media luz, antes de que amanezca.

Las letras que no sobran (y que a veces faltan) son una brillante travesura de la FotoMadrina, no patrocinada por la CFE.

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Corriente

En un lugar verás manchas

La luna de octubre les invita a Escribidores y Literaturos. Hoy (me) toca.

Acompáñenme a mirar el paisaje desde los ojos de alguien nada parecido a Campoamor.

Ah, la foto del escrábel era de Sonia, hasta que cayó en mis manos. La foto, dije.

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Corriente Marranadas

El voceador dice…

bannerverticalÉSTE ES UN AVISO PARROQUIAL. Todos aquellos que así lo deseen pueden pasar al changarro colectivo Escribidores y Literaturos a leer en esta ocasión un cuento de Ivanius casi para todo público.

“Propina no incluida”. Media luz, coctelería, botanas. Dejen huella, pero lávense las manos.

ÉSTE TAMBIÉN. La pocilga está en proceso de remodelación: los arquitectos sólo dibujan y los ingenieros no saben sumar, así que el trabajo quedó en manos de los albañiles, que acomodan cosas raras por donde sea. Asómense bajo su propio riesgo.

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Corriente Explicaciones Happy-Happy Joy-Joy

E y L: Todo listo

Muévanse, que el chofer de la limosina tiene harta chamba. Nomás me pongo los lentes oscuros y una manzana en la boca. Digo, una flor en la solapa.

Corbata de moño, y un listón en el tobillo derecho, el de jabugo. Para que no me digan que lo pongo muy alto. Una gorra de gala para la foto oficial; no es para el pasaporte, así que vale tener las orejas medio cubiertas (pero no cerradas).

Organícense como quieran, pero lleguen. La entrada es por la puerta grande, porque el personal de la pocilga (y la Granja) trae más de una sorpresa.

Si no me creen, es que son nuevos aquí. No digan que no se los advertí.

Y rimó, qué tal. Va a resultar que hasta… quién sabe; todo puede suceder.

Vayamos a enterarnos todos. ¿Me acompañan?

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La palabra salta

dendrobates_azureusgnugplwikimediacommonsLas palabras, no las personas, son mis ranas.

O a lo mejor sí son personas-personajes, como Tom Sawyer, Nils, Mowgli, Allan Quatermain, Gandalf, Sherlock, D’Artagnan (más bien Porthos), Dan (el consentido de Jo March), el Sombrerero, Momo, Shatterhand, Miguel Strogoff, Dick Shelton, mi inolvidable Gabriel Syme y el incorregible Azazel, entre muchos otros… sin olvidar, por supuesto, al Caballero Desheredado.

Las demás ranas y sapos no las guardo en mi maleta: departen y comparten, al calor de brebajes, cuartillas y cazuelas, electrones, anécdotas y trazos, goles, moles, tequilas y jaiboles, códigos, palabras y compases, collages e  ilustraciones, barro negro y colorado o de colores, carreteras, trincheras, lunas, estrellas y soles, acciones y pasiones, besos, abrazos, sesos y bostezos, carcajadas y sueños, con este chanchosapo en que la vida me ha convertido.

Esos gozos, recuerdos y dolores son trama y escalera de la vida. Así está hecha para que descubramos cómo hacer de cada instante un salto inmortal e inolvidable.