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Corriente

Sólo porque leo

El interruptor encendido cuando aprendí a leer se quedó trabado, ojalá, para siempre. Las letras desfilan sin cesar con acompañamientos, y no sólo la música de Cri-Cri.

Un día, huyendo de extraños en la escuela, encontré un fichero alfabético. Lo abrí con curiosidad, y el profesor que vigilaba mis movimientos desde lejos dijo: Busca los datos de un libro que te guste, y podrás llevarlo a casa unos días. Cuando lo termines, tráelo para cambiar por otro, hasta que te canses.

¿Cansarme? Más bien quedé pasmado y febril, presa de la sed de letras. A cambio de una cartulina con foto tamaño infantil, devoré colecciones enteras. Conocí a Héctor Servadac, a Honorata de Van Guld y a Winnetou; supe que D’Artagnan y sus amigos tenían aventuras más largas y tenebrosas que la historia (adaptada para niños) que me cautivó cuando mi edad apenas llenaba un dígito. También deseé llamarme de otro modo cuando descubrí que un malvado llevaba mi nombre.

Esa biblioteca no existe hoy: fue absorbida, despojada y transformada en otra cosa por el paso de los años, los maestros y los lectores. El fichero, supongo, se alimenta de electrones, y los lectores no se registran a mano en una tarjeta de cartón. Pero las letras siguen.

Aún traen sorpresas, como que el creador del agente secreto más famoso del cine escribió también uno de los primeros cuentos que leí, sobre un loco inventor y su carcacha voladora. Continúa el asombro.

Tengo ojos, pero ahora sé que aprendí a explotarlos realmente mucho tiempo después de abrirlos por primera vez: eso es leer. A partir de allí, como dijo Borges (Jorge Luis), evolucionó un lector agradecido.

Mirar, ver y observar se conjuntaron gracias a las palabras, que así dejan sedimentos, haciendo menos soso mi seso, renglón tras renglón. Benditas sean.

By Ivanius

Intérprete de sueños, devoto de las palabras, adicto a la imaginación. Lector irredento y escribidor repentino. Ciudadano y no me canso.

4 replies on “Sólo porque leo”

Cuando iba en la secundaria, me hacia la pinta y me pasaba todo el día en la biblioteca, también me prestaban los libros pero prefería leer ahí, en la quietud y el silencio de ese cuarto enorme.

Sublimes son los recuerdos que nos trae la lectura, porque marca el crecimiento a partir de ideas.

Saludos

Me encantaría poder ayudarte a confinar en un espacio físico la mayor cantidad posible de libros para que lo busques en orden alfabético y lo lleves a tu lugar favorito de lectura o a tu cama antes de dormir o meter al portafolios para leer en el camino al trabajo y después que termines de leerlo lo guardes y cambies por otro… así tu seso será menos soso y cada que el artefacto contenedor se cruce en tu mirada recordarás que poseés el secreto de la verdadera visión, pero ¿sabes por qué no lo hago?
¡Aún no me envías las famosas y multicitadas medidas!
Cheers mate!

Ah, qué bonitos los entretextos de la vida y las lecturas… y no sé si usted se ha dado cuenta, pero allí en mi otra casa (no la de la esquina), llevo ya casi 20 días en un reto de 30, reflexionando entre lecturas… me encantaría ver qué es lo que usted respondería a cada uno de los retos, ya ve mi curiosidá. Le mando 2011, nostálgicos.

Aprendiste a disfrutar la lectura haciéndote mayor pero tienes la facultad de sorprenderte en cada lectura nueva para esos ojos que han visto y soñado tantas aventuras y las que te faltan.

Beso con abrazo choncho Chanchito.

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