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Corriente

I Java Dream XVIII

Frente a la taza cristalina y roja se detiene (o comienza) el tren del pensamiento. Los granos crujen, disciplinados, en la vertiginosa espiral del molino. Al abrir la tapa es necesario cerrar los ojos, para que la única sensación dominante sea el olfato.

Un chorro de agua fresca. Encima, el misterioso depósito de aluminio, canela en trozo. La avalancha de polvo marrón. Fuego, sin pelotón de fusilamiento.

Aparte, un fondo de leche, mientras el vapor comienza a hacer lo suyo, y la garganta sugiere dos gotas (o un poco más) de miel.

Por fin, el líquido cobra vida, y el contraste al servir dispersa un aroma correcto.

Va a resultar que nunca he sabido prepararlo, o que la mística de la tisana, la infusión o el brebaje de turno es solamente pretexto, punto de apoyo, para el vuelo mental.

La verdad, eso ahora no importa: ha comenzado un nuevo día.

By Ivanius

Intérprete de sueños, devoto de las palabras, adicto a la imaginación. Lector irredento y escribidor repentino. Ciudadano y no me canso.

5 replies on “I Java Dream XVIII”

Por lo menos lo describes bien
yo puedo jactarme de saber hacer cosas en la cocina
lo ridiculo es que no sepa preparar cafe

mas que el de olla
y nadie en mi casa lo toma
porque vivo sola

jaja

Mr. 7w7: Little by little, it becomes precious. Cheers!

Jolie: Cada quien su brebaje, lo importante es encontrarlo y saborearlo.

Malquerida: Pues será de levantar muertos, porque ese aroma y sabor (casi) todo lo pueden.

Paloma: Tomado a una hora pertinente, también ayuda a disponer el descanso, dicen. 2011, somníferos.

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