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trampashambrePara esta pocilga es un honor compartir con el selecto público y el no tan selecto personal la aparición de Trampas del hambre, el primer libro impreso de Mara Jiménez (léase con énfasis de merolico emocionado).

Hay magia en la familiaridad, porque lo que encuentro es congruente con lo que conozco y alimenta y responde a lo que vivo. También porque (valga el "disclaimer") la autora habita mis afectos desde años antes de que me llegaran sus letras.

Además, alguna de esas narraciones no sólo la vimos nacer, sino también desarrollarse, en un camino plagado de espinas, espigas y armonías no tan concomitantes —lo digo por Fito Páez— demasiado parecido a este blogbarrio.

Ya lo dijeron en la presentación, y de mejor modo: en "este oficio" (entiéndase lo que se quiera) hablar de un libro, provenga o no de autor querido más allá de las letras, es complicado porque, si no hay sentido del humor (y a veces aunque lo haya) es necesario combinar alegría, sadomasoquismo y envidia en partes proporcionales. Evitarlo no siempre es posible ni hace falta: ante la página, el diálogo va entre el lector y la palabra.

Otro tipo de magia, diría el viajero estilo Verne, está en acudir a lugares y escenarios: los que me parece reconocer, los que quisiera conocer, y los que desconozco. Macro o microcosmos donde creo que puedo asomarme sin peligro... pero mientras leo, adopto (o adapto) a los personajes, y adquiero un lugar como ellos o entre ellos, hasta que termina el cuento. Y me sorprendo, como cuando descubrí en los trinos que Mara había rimado voto con escroto. Ajá.

Desde la Crónica de los desayunos hasta El banquete, los seis relatos de Trampas del hambre reflejan avidez por las palabras, respeto por las historias y complicidad con el lector. Las páginas fluyen en la aparente brevedad de este libro de presentación atractiva y (hay que destacarlo) precio accesible.

Una "primera obra" que nos muestra el hambre de letras y nos deja en la trampa, porque sabemos, y esperamos, que vendrán más. Así sea.

AVISOS PARROQUIALES: Ningún animal fue maltratado en la elaboración de esta reseña, que no contiene espóileres ni risas grabadas. #SoyFanYQué

Mara Jiménez. Trampas del hambre. Editorial La Otra. México, 2016. 128pp.

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AVISO PARROQUIAL:

Hay mucho, mucho qué contar en el tintero. Aunque a veces parezca que no, en el lado técnico (por ejemplo) se pueden interponer, digamos, unas notas discordantes. Pero con un poco de buen humor, la ayuda de unos cuantos buenos amigos y una batuta es posible reacomodar las cosas para que el (des)concierto llegue hasta el aplauso.

Poco a poco, la orquesta encuentra su sitio. Tal vez, sólo tal vez, el director también lo logre.

Parafraseando lo dicho hace ya algunos ayeres: pásenle pues, que la pocilga está reabierta. Y to whom it may concern, ¡seguimos adelante!

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Entre las muchas caracterizaciones de Jorge Arvizu, hay algunas que permanecerán inolvidables. Aquí tres (o cuatro) ejemplos.

Pedro Picapiedra (y la música de Pablo Mármol)

Cucho y Benito Bodoque

Y por supuesto, Lucas, el monstruo Comegalletas (poeta, nada menos)

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Una de esas piezas que se agradece encontrar, interpretada por Nathan Milstein al violín.

El autor es Jules Massenet (1842-1912, Francia), y la obra se llama Meditación, parte de la  ópera Thais.

Aunque no haya sido precisamente lo que estábamos buscando, seguramente es una buena pista.

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.. y luego estos dos sacaron un conejo de la chistera, para hacer que una canción "sagrada e intocable" suene como nunca antes. O como antes de entonces, pero aun así ahora. Wynton Marsalis y Eric Clapton, nomás. Pónganle esto al lunes, para que afloje.

Después de escucharlo (y levantar mi quijada del piso) debo decir, como en los comentarios al video allá en yútub: Gracias, Carlos. Muchas gracias.

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Hablando de celebrar cumpleaños, me encontré este fragmento del concierto con el que Sting festejó sus 60 hace un par de años, un dueto con Stevie Wonder que suena bastante bien para este o cualquier día.

Sting and Stevie Wonder - Fragile

O qué tal este otro, con un tal Robert Downey Jr. Sí, Iron Man.

Sting and Robert Downey Jr - Driven to tears

Ahora sí, quedó listo el jueves.

EyL3aHay partículas suspendidas (y no hablo de la contaminación) que sedimentan ideas como levadura hidrogenada, oxígeno, malabarismos mentales sin fecha de caducidad. Brotes de generación espontánea que no colisionan sino armonizan para edificar, tras aparente Babel, nuevas historias.

Les invito a degustar una de esas letrerosas coincidencias, hoy en mi turno mensual del colectivo Escribidores y Literaturos, al borde de su aniversario.

Ala nube. Ingredientes para confección de sueños... o no.

Habrá quien se acuerde (y quien no) de un disco (LP, es decir, Lejos en el Pasado) donde tres individuos llamados Paco de Lucía, Al DiMeola y John McLaughlin asentaron una muestra de lo que el trabajo conjunto en vivo puede hacer a favor de la música y el asombro.

Aquí les comparto la versión "de estudio" de una de esas melodías. 1977, Mediterranean Sundance.

OPDÉIT: Allá en la casa de los trinos puse una versión distinta que me parece bastante meritoria, un cover de Dicke Fische, que dejo también para su disfrute.

Ahora sí, échenme el lunes.