Archivo de la etiqueta: Ay ojón- ora sí necesito un café.

I Java Dream XXI

Enjoying_Coffee_Pera_Museum_2_bLo más importante es que el agua no se mueva. Hay que dejarla admitir en paz el aire y el calor. La agitación, para que obre la magia, debe ser interna.

De pronto, como siempre, la formación de burbujas, primero transparentes y luego, con el tránsito, encierros inmateriales del sabor.

Qué más da si lo de ayer fue una noticia no muy agradable; el descanso y la certera dosis de cafeína servirán para enfrentar —un instante a la vez— las consecuencias.

No sé qué tanto pueda revelar una lectura de los posos del café; por las dudas, debo enjuagar el último trago con un toque de espuma, para que nadie sepa que hoy me permití una segunda dosis. Además, eso de que en día de descanso no hay mucho qué hacer es un decir: todos los minutos tienen sesenta segundos de combate.

Por eso un exprés doble, apenas cortado, será buen bastimento de batalla.

Crashing but singing

Hablando de celebrar cumpleaños, me encontré este fragmento del concierto con el que Sting festejó sus 60 hace un par de años, un dueto con Stevie Wonder que suena bastante bien para este o cualquier día.

Sting and Stevie Wonder – Fragile

[youtube FPjj8edvjgM]

O qué tal este otro, con un tal Robert Downey Jr. Sí, Iron Man.

Sting and Robert Downey Jr – Driven to tears

[youtube jy2-B4Wl8WI]

Ahora sí, quedó listo el jueves.

Letra sin pesar de pausa

A veces, olvido atender el guión del personaje más importante, ese que acecha desde el fondo de los ojos y espera una oportunidad para asomarse al espejo.

Emulando al comegalletas, se alimenta de letras y de libros, de luces y sombras; arropado con tinta y toga de hojarasca, conjura periódicamente a las musas… de preferencia ante las mesas y las mozas, patronas todas de las horas inconclusas.

Jan Van Eyck (Wikimedia Commons)Leer y escribir, en el orden que sea o se pueda, tiene momentos definitorios, a medias entre pánico escénico y  bloqueo. Pero viviendo en el imperio de lo instantáneo también vale “en la duda, abstente”… entonces la reflexión desaparece, y la oportunidad de escribir también; releer un borrador es tedioso, y apuntar una frase del libro que ahora mismo estoy leyendo parece complicado.

Sin embargo, las pausas —en estos tiempos donde todo es reactivo e inmediato— que antes eran señal de fatiga, fatalidad y alarma, ahora sólo ocasionan parpadeos. Hasta que una palabra, una imagen, una señal cualquiera-pero-no-cualquiera hace contemplar el camino, tomar aire… y zambullirse de nuevo.

Así ya no hay altos, sólo espacios en blanco; no espejismos, sino retazos que alguien debe atreverse a llenar, zurcir, componer, ensartar. Si el ímpetu no alcanza para trazar las palabras, hay que salirles al encuentro. Los vehículos (y las herramientas) sobran.

Así decía cierto filósofo: el movimiento se demuestra andando. Pero más me gusta cantar, con José Alfredo, aquello de una piedra en el camino.

En este oficio, llámenle como quieran, qué más da si el horizonte es o parece inalcanzable: por lo regular, basta con que sea punto de referencia.

Poesía digerible

« … [dijo Gregory:] Sí, el poeta tiene que andar descontento aun por las calles del cielo. El poeta es el sublevado sempiterno.
–¡Otra! –dijo irritado Syme– ¿Y qué hay de poético en la sublevación? Ya podía usted decir que es muy poético estar mareado. La enfermedad es una sublevación. Enfermar o sublevarse puede ser la única salida en situaciones desesperadas; pero que me cuelguen si es cosa poética. En principio, la sublevación verdaderamente subleva, y no es más que un vómito.
Ante esta palabra, la muchacha torció los labios, pero Syme estaba muy enardecido como para hacerle caso.
–Lo poético –dijo– es que las cosas salgan bien. Nuestra digestión, por ejemplo, que camina con una normalidad muda y sagrada: he ahí el fundamento de toda poesía. No hay duda: lo más poético, más poético que las flores y más que las estrellas, es no enfermar.
–La verdad –dijo Gregory con altivez– el ejemplo que usted escoge…
–Perdone usted –replicó Syme con acritud–. Se me olvida que habíamos abolido los convencionalismos.» G.K. Chesterton, El hombre que fue Jueves.

Poesía digerible

« … [dijo Gregory:] Sí, el poeta tiene que andar descontento aun por las calles del cielo. El poeta es el sublevado sempiterno.
–¡Otra! –dijo irritado Syme– ¿Y qué hay de poético en la sublevación? Ya podía usted decir que es muy poético estar mareado. La enfermedad es una sublevación. Enfermar o sublevarse puede ser la única salida en situaciones desesperadas; pero que me cuelguen si es cosa poética. En principio, la sublevación verdaderamente subleva, y no es más que un vómito.
Ante esta palabra, la muchacha torció los labios, pero Syme estaba muy enardecido como para hacerle caso.
–Lo poético –dijo– es que las cosas salgan bien. Nuestra digestión, por ejemplo, que camina con una normalidad muda y sagrada: he ahí el fundamento de toda poesía. No hay duda: lo más poético, más poético que las flores y más que las estrellas, es no enfermar.
–La verdad –dijo Gregory con altivez– el ejemplo que usted escoge…
–Perdone usted –replicó Syme con acritud–. Se me olvida que habíamos abolido los convencionalismos.» G.K. Chesterton, El hombre que fue Jueves.

Pregones, proclamas y publicaciones

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Hoy jueves, Ivanius reincide en el colectivo Escribidores y Literaturos con un texto homenaje:

Bitácora de duelo. Favor de no pisar el césped.

PARA VARIAR, AVISOS PARROQUIALES.

UNO. En el post anterior los comentarios totales recibidos hasta la fecha por este changarro superaron la increíble cifra de MIL. Por supuesto, sin contar los exabruptos del personal de intendencia. Un aplauso para todos los contribuyentes y amigos, especialmente a Sonia y Un Hombre Mirando al Sudoeste, que desde  sus respectivos espacios rompen el listón e inician el camino al nuevo milenio. Gracias, de verdad, a todos.

DOS. Pronto, otro número cabalístico, acompañado de una reaparición (o más) y los resultados de exhaustiva investigación internáutica no patrocinada por National Geographic ni encabezada por Jaime Maussán.

WHAT? La pocilga ha recibido MIL comentarios. O la locura es pandémica, o la humanidad tiene aún esperanzas.

No hagan apuestas.

Pregones, proclamas y publicaciones

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Hoy jueves, Ivanius reincide en el colectivo Escribidores y Literaturos con un texto homenaje:

Bitácora de duelo. Favor de no pisar el césped.

PARA VARIAR, AVISOS PARROQUIALES.

UNO. En el post anterior los comentarios totales recibidos hasta la fecha por este changarro superaron la increíble cifra de MIL. Por supuesto, sin contar los exabruptos del personal de intendencia. Un aplauso para todos los contribuyentes y amigos, especialmente a Sonia y Un Hombre Mirando al Sudoeste, que desde  sus respectivos espacios rompen el listón e inician el camino al nuevo milenio. Gracias, de verdad, a todos.

DOS. Pronto, otro número cabalístico, acompañado de una reaparición (o más) y los resultados de exhaustiva investigación internáutica no patrocinada por National Geographic ni encabezada por Jaime Maussán.

WHAT? La pocilga ha recibido MIL comentarios. O la locura es pandémica, o la humanidad tiene aún esperanzas.

No hagan apuestas.