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Hace mucho, mucho tiempo, había una mujer insatisfecha...

Ese podría haber sido el arranque de una historia. O la historia de un arranque.

Mejor pasen a leer mi turno de octubre en el colectivo Escribidores y Literaturos que,  si Pitágoras no miente, llega hoy a las 250 publicaciones. Esa sí es una historia.

"Abandono". Como dice el dicho: si no hay olor, no hay orégano. O algo así.

AVISO PARROQUIAL

La realidad "real" es exigente, pero fructífera. La pocilga y sus habitantes reaparecerán muy pronto con más suciedad, digo, regularidad. Estéi tuned.

3

El "ruido blanco" invita a abrir los ojos tras el arrullo nocturno.

Lejos de las sábanas --no es novedad-- a la tibieza le espera un soplo de fresco.

La marcha sigue. Arrecian los compases esperando el solo, artificial pero bien calculado. El primer plano roba cámara.

Los sentidos afinan roces, recorren texturas, aventuran palmadas y aprueban con caricias.

Dejo el aroma para el final. Primero el vapor, después la mezcla.

Antes de terminar compruebo el nudo de la corbata, y decido dejar escondida una sonrisa en la comisura de los labios, junto al último sorbo de la espuma beige.

Afuera, aún, la lluvia.

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Dicen que imaginar es contribuir, desde el terreno que uno pisa, para crear (y creer en) el universo.

No sé si sea huella ecológica, rastro o trayectoria, pero acompáñenme si gustan a Escribidores y Literaturos para mi turno agosteño.

Aún. No es la nave del olvido; a lo mejor una balsa.

 

Dicen que imaginar es contribuir, desde el terreno que uno pisa, para crear (y creer en) el universo.

No sé si sea huella ecológica, rastro o trayectoria, pero acompáñenme si gustan a Escribidores y Literaturos para mi turno agosteño.

Aún. No es la nave del olvido; a lo mejor una balsa.

 

4

"Son raros esos momentos en que unos músicos tocan juntos algo más dulce de lo que nunca han descubierto en ensayos o actuaciones, algo que trasciende el mero dominio técnico o colectivo, y en que su expresión se torna tan natural o grácil como la amistad o el amor. Entonces nos muestran un atisbo de lo que podríamos ser,  lo mejor de nosotros, y de un mundo imposible en donde das todo lo tuyo a los demás, pero no pierdes nada de ti mismo. Fuera, en el mundo real, existen planes detallados, proyectos visionarios para ámbitos específicos, todos los conflictos zanjados, felicidad para todos, para siempre: espejismos por los que la gente está dispuesta a matar y a morir. El reino de Cristo en la tierra, el paraíso de los trabajadores, el estado islámico ideal. Pero sólo en contadas ocasiones, se levanta el telón realmente sobre este sueño de comunidad cuya evocación tantálica difuminan luego las últimas notas." Ian McEwan, Sábado.

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