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Lou-Sin parecía muy pensativo.

Cuando le preguntaron qué lo agobiaba, dijo: Si un árbol es derribado en un bosque habitado por mariposas, tal vez cayó gracias a ellas, cuyas alas suenan como una mano cuando aplaude. Aunque no haya nadie para escucharlo.

Desde aquel día los monjes creen que el maestro Lou-Sin intenta tomarles el pelo. Por eso todos son calvos.

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muso_soseki_3_wikimediacommonsDos monjes conversaban en voz baja junto al estanque del monasterio, donde llenaban de agua sendas tinajas.

Uno de ellos preguntó: Maestro, si cuando yo no esté vendrá otro monje como yo a hacer lo mismo, ¿de qué me sirvió? ¿Hay algo después de esta vida?

Lou-Sin le contestó: el agua que recoges hoy te sirve para vivir ahora. Cuando llegue lo que viene después, lo sabrás. Y cuando lo sepas, ya no tendrá importancia.

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DOS AVISOS PARROQUIALES DOS:

1. Este post va dedicado a David Carradine (1936-2009), in memoriam. Descansa en paz, pequeño saltamontes: tú ya sabes.

2. Todos los lectores, visitantes y contertulios de este cochinero están invitados a pasar lista VIP (Varios Invitados de la Pocilga) el próximo domingo.  Acá los espero (más bien allá) en compañia de algunas notorias personalidades de blogolandia... entre ellas, me honra decirlo, dos inimitables damas de esta granja, a quienes tendré la alegría de escoltar, si se dejan. Atuendo de gala opcional. (Ojo: Lo opcional es la gala, no el atuendo).

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muso_soseki_3_wikimediacommonsAquella noche, los monjes meditaban en el patio, alrededor de unas cuantas brasas.

Uno de ellos removió las cenizas para avivar los rescoldos y encender una carga de ramas, que los otros dejaban caer poco a poco. Entre crujidos y chispas algunos se alejaron, para no incendiar sus  hábitos.

Entonces el maestro Lou-Sin sacó un malvavisco del manto, se acercó al fuego para tostarlo y dijo: La alegría, el conocimiento y el consuelo son chispas de luz. Si no se mueven, se extinguen; sin contagio, se apagan.

Uno de los aprendices le preguntó: Maestro, ¿y el malvavisco?

Lou-Sin le contestó: No tiene significado espiritual, pero sabe muy bien.  Y se lo comió con gesto pícaro.

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muso_soseki_3_wikimediacommonsAl atardecer, el maestro Lou-Sin y sus discípulos volvían al monasterio. Alguno tropezó en la semioscuridad; otro, extraviado, dio voces para encontrar a sus compañeros. Finalmente, todos llegaron a su destino en plena noche.

Mientras acomodaban la leña recolectada para hacer una fogata, uno de los monjes dijo: Maestro, ¿por qué no encendimos antorchas en el bosque?

Lou-Sin le respondió:

En el camino de la vida, las distracciones y las dificultades, como la oscuridad, no siempre avisan, pero siempre llegan.  Por eso es necesario confiar y pedir ayuda: aunque el camino está allí para todos, quien lo recorre por su cuenta y en silencio puede perderse, aunque tenga un poco de luz, y para quien camina en compañía, el camino es más amable aunque esté obscuro.

Lo mejor es que quienes saben guardar leña pueden compartir juntos un fuego y un calor que no harán olvidar el camino recorrido, pero seguramente  alcanzarán para toda la noche.

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muso_soseki_3_wikimediacommonsUn joven monje se acercó al maestro Lou-Sin en busca de consejo.

Algo en el alma, en el centro de mi ser, me duele. Maestro, ¿puede sanarme el olvido?

Lou-Sin sonrió, y le dijo:

Lo que mejor te sanará son los recuerdos, porque ante el dolor nada tiene más sentido que el amor que debemos poner para vencerlo.

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